sábado, 18 de febrero de 2017

sábado, 5 de noviembre de 2016

el cielo puede esperar

Aquel 31 de octubre de 1976 cuando quedamos por primera vez ni se nos pasaba por la cabeza que pudíeramos llegar hasta hoy, o sí. Cuantas cosas vividas que se me van atropellando en la memoria cuando quiero pasarlas a limpio.

El primer beso al calor de aquella chimenea de La Guitarra fue morir de amor (aunque suene cursi). 

La primera larga separación que nos sirvió para aclarar más lo que deseábamos.

La primera locura en Ibiza.

Nuestra boda en el jardin de casa.

Nuestro primer hijo.

Nuestra segunda hija.

La muerte de mis padres.

El secuestro y la muerte de tu hermano.

La muerte de tus padres.

La boda de nuestro hijo.

La boda de nuestra hija.

Los nacimientos de nuestros nietos y esos dos que están por llegar.

Cuarenta años juntos. Cuarenta años viviendo cada día apoyándonos mutuamente. Cuarenta años sin aburrimientos, sin cansarnos el uno del otro y superando los muros que el destino nos iba poniendo delante.

Nunca nos hemos dicho "te quiero" pero los dos preferimos ser, estar y existir juntos que escuchar bonitas palabras a veces sin sentimientos.

Y de aquí para allá lo que Dios quiera.


viernes, 22 de julio de 2016

no quiero ser un héroe

Sólo pelear como los demás.

Escucho de lejos las noticias y otra vez millones de desplazamientos en este puente-vacacional de Santiago y además estamos huérfanos de directora general de tráfico. Qué va a ser de nosotros balbucea por la tv el representante del que quiere ser la oposición. ¿Oposición a que?.

Parte de mi familia anda por el norte y otra parte por el sur y yo, como tu, al pie del cañon como hace tantos años. No, no puedo parar. Si se para el corazón el cuerpo irremediablemente muere y yo de momento necesito seguir...no puedo darle al off

Todos merecen la oportunidad de caminar con los demás...ahora escucho también de lejos esta canción...pero soy un niño como los demás.

Llegaremos a septiembre de nuevo. No quiero ser un héroe.


jueves, 23 de junio de 2016

junio



Después de leer a Molinos, he estado pensando en mis antiguas noches de junio. Para mi, de pequeño y joven por ser mal estudiante, siempre han sido noches de estudio, de silencio, de pensar, de rendirme y dejar las cosas para septiembre. Qué malo ha sido eso de tener segundas oportunidades.

Pero también tuve veranos franquistas. Hasta octubre nos quedábamos en El Escorial. De padre tambien lo he hecho con mis hijos hasta que han volado del nido y ahora ya no me apetece hacer kilómetros de atasco por la A6.

Y de mayor junio ha sido también un quebradero de cabeza para ajustar cuentas con Hacienda.

 Aún así es el mes en que mi olfato comienza a traerme los mejores recuerdos. Los peores ya los he olvidado.